La fibrosis pulmonar es una enfermedad del pulmón que se produce por daño del tejido, que constituye el pulmón, produciéndose cicatrices, engrosamiento y rigidez. Ello origina la pérdida de la elasticidad que necesita este órgano para llevar a cabo la respiración en forma adecuada.
Las personas que presentan esta enfermedad tienen dificultad para respirar y a medida que progresa se acentúan cada vez más los síntomas.
Causas
Las causas de la fibrosis pulmonar son variadas, sin embargo cuando no es posible identificarlas se le denomina fibrosis pulmonar idiopática (FPI), siendo un trastorno crónico y progresivo.
En algunas enfermedades pulmonares intersticiales distintas de la FPI puede desarrollarse fibrosis pulmonar. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en la neumonitis por hipersensibilidad crónica o en enfermedades autoinmunes como la esclerosis sistémica o la artritis reumatoidea. En estos casos, el tratamiento y el adecuado control de la enfermedad de base forman parte fundamental del manejo. Sin embargo, en algunas personas, a pesar de recibir el tratamiento indicado para su enfermedad de base, la fibrosis pulmonar puede continuar avanzando. Cuando esto ocurre se denomina fibrosis pulmonar progresiva (FPP). La FPP no es una enfermedad única, sino una forma de evolución que pueden adoptar distintas enfermedades pulmonares.
La evolución de la FPI puede variar entre personas. En muchos casos progresa lentamente y puede llegar a producir insuficiencia respiratoria crónica. Tanto la FPI como la FPP pueden afectar de forma importante la función pulmonar y la calidad de vida.
El tratamiento de la fibrosis pulmonar busca enlentecer la progresión de la enfermedad, aliviar los síntomas que produce la enfermedad e identificar y tratar las complicaciones. Antes de iniciarlo es necesario que el médico tratante valore cuál es el nivel de gravedad, cuáles son los factores pronósticos y las enfermedades que acompañan, dado que esto guiará en parte la elección del tratamiento a instaurar.
El plan de tratamiento se basa en varios posibles componentes:
- Tratamientos con medicamentos antifibróticos.
- Tratamiento de aquellas causas agravantes de la enfermedad como ser reflujo gastro esofágico, infecciones respiratorias, síndrome de apnea obstructiva del sueño, hipertensión pulmonar, tabaquismo.
- Tratamiento de los síntomas, principalmente la tos y la dificultad para respirar.
- Cambios en el estilo de vida y el desarrollo de hábitos saludables: dejar de fumar, alimentarse adecuadamente, realizar actividad física, respetar los tiempos de descanso, inmunizarse para evitar infecciones.
- Rehabilitación respiratoria y oxigenoterapia cuando corresponda.
- En algunos casos puede estar indicado el trasplante pulmonar.
- En las etapas finales de la enfermedad deben llevarse a cabo cuidados paliativos.
Por mayor información sobre este tratamiento consulte a su médico tratante.
Fuente: Normativa de Cobertura.